miércoles 3 de septiembre de 2008

ESTAFAS EN EL SECTOR INMOVILIARIO


Aunque es un sector muy regulado por el gobierno, las estafas en el negocio inmobiliario son como las brujas: "que las hay... las hay". Y los hispanos suelen ser presa fácil ya sea por desconocimiento de los procesos, del idioma, por ingenuidad o porque simplemente los estafadores son verdaderamente hábiles en las trampas.

Daniel Martínez era el agente hipotecario ideal. Comprensivo y cordial, escuchaba los problemas de pago de los latinos de la zona de El Paso, Tejas, como si fueran sus parientes. Con una sonrisa esperanzadora y en perfecto español, les ofrecía refinanciar sus hipotecas, prometiéndoles montos de pago y tasas de interés accesibles, tasas porcentuales más que convenientes y cargos financieros atractivos. Pero al momento de cerrar la operación, el idioma materno se disipaba y sólo aparecían documentos en inglés que la mayoría no dudaba en firmar.

La ingenuidad puede traer consecuencias

Tiempo después, los clientes empezaron a darse cuenta que lo que habían firmado no era lo mismo que el agente les había prometido. Pero ya era tarde, aunque no lo suficiente para iniciar una demanda. Y lo hicieron.

Fue así que algunas víctimas se enteraron del verdadero nombre del operador, Daniel Moisés Goldberg, propietario de la compañía "Mortgages para hispanos.com Corporation".

"Ante el hecho de no contar con el tiempo suficiente para revisar los documentos, los clientes confiaban en los dichos del demandado respecto a la información contenida", explicó Rosario Mendez, de la Oficina de Educación al Consumidor y Negocios, de la Comisión Federal de Comercio (en inglés Federal Trade Comission).

De ingenuos y confiados

El caso de El Paso, Tejas, no es el único. Las estafas comienzan desde el primer paso que dan las personas camino a ser propietarios: la reparación del crédito.

En Florida, dos empresas que les prometían a los latinos la posibilidad de mejorar las calificaciones de crédito -y obtener así mejores tasas de interés- fueron demandadas por la Comisión Federal de Comercio por haber violado las leyes federales.

Sunshine Credit Repair Inc. y Service Brokers Associates publicitaban sus servicios de "reparación de crédito" en español y en inglés, pero cuando un interesado quería contratar sus servicios, le pedían un cargo adelantado de entre $200 y $400.

Según la ley Credit Repair Organizations Act (CROA) -o Acta de Organizaciones de Reparación del Crédito- es ilegal cobrar dinero antes de realizar ese trabajo. Además, la empresa Sunshine Credit engañaba a sus clientes diciéndoles que podía eliminar de manera permanente la información negativa registrada en los informes de crédito.